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Crónicas de un camino - Por Andrea Catanzaro - última parte - 3/3

Categoría NOTICIAS | 21 Dec

La etapa 7 (de 20.8 km): Salimos de O Cebreiro con lluvia y casi sin visibilidad hasta bien entrada la mañana. El trayecto es de altura con desniveles moderados en el primer tercio, luego es una larga bajada hacia nuestro próximo destino. El paisaje se muestra sucesivamente con bosques hermosos, sierras cultivadas y granjas rurales. En el poblado de Ramil existe un castaño de 800 años de antigüedad, 8.5 metros de perímetro de tronco y 2.7 metros de diámetro. Una belleza!!

Llegamos a Triacastela, donde la magia se hace presente.

Galicia no tiene tantas iglesias debido a su origen pagano. En esta región autónoma conviven perfectamente los duendes, los druidas, las brujas, los sacerdotes, los símbolos celtas, los alquimistas, los ritos y el apóstol.

El octavo día de caminantes (25 km). Si era posible, el camino se iba haciendo más y más bonito. Uno se va sintiendo sensible, con los sentidos muy despiertos, como a flor de piel, en comunión íntima con el entorno. Transcurrida media hora y en el medio del camino, pasamos por una casa de piedra que tenía la puerta abierta, la luz prendida y un tema de The Beatles sonando, en la puerta había un cartelito que decía Art Galery. ¿Una galería de arte en el medio del campo y abierta un lunes a las 8:30 de la mañana?? Ya había un par de peregrinos mirando las obras que estaban por las paredes, sobre las mesas, sobre la cama y sobre los sillones, en una ambientación muy decorativa y tremendamente cálida. No sólo eso, sino que hasta el mismo artista estaba allí! Nos quedamos pasando un rato muy agradable en la galería.

Un par de horas más y nos encontramos con una casa abierta en la que conviven varios jóvenes peregrinos durante períodos varios. Nos convidaron un exquisito café y algo rico para degustar. En la puerta había galletas de avena, frutas, tortas y otras cosas que podías servirte dejando un donativo. Al lado de la casa, habían dispuesto piedras en forma de espiral (que simboliza la energía que fluye de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro permanentemente) entre los árboles del bosque. Otro hermoso momento que recordaré siempre.

Llegamos a la ciudad de Sarria: muy moderna, llena de comercios y un populoso centro, tiene 13.350 habitantes. Sarria es la ciudad de donde miles de peregrinos comienzan el camino para hacer los 100 kilómetros exigidos para conseguir la Compostela, por eso tiene mucha más infraestructura para poder ofrecer los servicios que requieren los caminantes.

                                                                  

A partir de aquí (día 9°: 22.5 km), Sarria, el Camino cambia por completo: lo que más se distingue de este tramo es la cantidad de gente de todas las nacionalidades que se encuentran en el camino. Miles, literalmente, eso hace que la energía y la forma de interactuar con el entorno se modifique. Estaba nublado y húmedo; el paisaje sigue siendo generoso en abundancia con bosques muy frondosos, aves, la arquitectura igual a la de ayer, los desniveles son moderados pero frecuentes, se camina por pasarelas rurales y senderos rústicos, los pueblos aparecen más seguido, la actividad rural puede apreciarse más, los manzanos nos rodean a cada paso y en cada casa puede verse una construcción llamativa llamada Hórreos, que son unas casitas elevadas sobre pilares que se utilizaban para contener las cosechas; hoy se mantienen y están cargadas de misticismos religiosos.

Ya había comenzado a llover. Pasando un poco el pueblo de Morgade, cruzamos juntos el punto donde marca los 100 km que faltan para llegar a Santiago, cuánta emoción!

Llegamos a la ciudad de Portomarín, de 1.400 habitantes, que tiene una historia muy particular: cuando en 1962 se construyó el embalse de Belesar, el pueblo se trasladó al vecino Monte do Cristo. Allí se reconstruyeron algunos de los edificios más importantes, tanto civiles como religiosos; especialmente la iglesia de San Nicolás cuyas piedras fueron numeradas y ensambladas de nuevo en su actual emplazamiento. El pueblo antiguo quedó bajo las aguas.

 

En la etapa 10° (25 km) de Portomarín salimos a una mañana con muchísima niebla y cada vez más fresco, sin embargo, el sol salió y terminó siendo un precioso día soleado de otoño. El camino se presenta muy parecido al anterior, atravesando zonas rurales y poblaciones, aunque las elevaciones del terreno elevaciones son un poco más demandantes al comienzo. El camino es más de pista que sendero, muy transitado. Llegamos a Palas de Rei.

 

Día 11° (29 km) falta cada vez menos!!. Comenzamos el camino a la ciudad de Arzúa, nuestro destino esta jornada. El terreno se presenta con continuas subidas y bajadas, bastante moderadas, “rompepiernas”. Será una larga jornada, bastante exigida para el que no esté entrenado. En esta etapa teníamos un objetivo aparte: comer el famoso pulpo gallego en la ciudad de Melide. Melide o Mellid se destaca por la calidad de su actividad ganadera y por sus quesos de vaca. Otra de sus curiosidades es la creencia de que en esta ciudad “termina” el camino Francés por unirse al camino Primitivo, lo que da lugar a opiniones contrarias. En Arzúa tuvimos la oportunidad de intercambiar experiencias con otras personas y nos llamó la atención la cantidad de jóvenes que abandonaban el peregrinaje por problemas físicos: rodillas y tobillos inflamados, ampollas en los pies, rozaduras y músculos agarrotados que hacían imposible continuar. Por ejemplo, una pareja muy joven de veintipico, de evidentes físicos trabajados en el gimnasio que sufrían de dolor en sus piernas: ellos mismos concluyeron en que no es lo mismo el trabajo muscular localizado que caminar por senderos de tierra y piedra; usaban bastones de trekking sin ningún objetivo más que APOYARLOS en el suelo. Total, que se tomaron un transporte a sus respectivos domicilios.

 

Etapa 12° de Arzúa a Pedrouzo (22.5 km) Comenzamos a caminar con escarcha en los prados! Si bien tiene casi nada de desnivel, el bosque se va haciendo cada vez más espectacular, un exceso de belleza. En este tramo, cada 1 km hay una aldea con bares para refuerzo del caminante: la torta de Santiago (un bizcochuelo de almendras) es para no perdérsela. Ahora son los eucaliptos gigantes los dueños de esta etapa.

Nosotros elegimos un albergue tan lindo que no nos dieron ganas de salir de él: una enorme terraza con comodidades para descansar y contemplar el bosque de pinos y eucaliptos que se abre al frente.
 

Última etapa: 20 km nos separan de Santiago de Compostela, la meta. Salimos bien temprano, a oscuras y sin amanecer todavía, el bosque en penumbras nos regala otro cuento. Este primer tramo es delicioso.

Más tarde, si bien sigue siendo un entorno hermoso sobre todo al comienzo, la magia es otra. El aeropuerto a escasos metros, el tipo de urbanización, el caminar sobre asfalto, se empieza a asomar lo industrial y todo te conecta con el final de una historia, te hacés muy consciente de eso.

Después de llegar al parque del Monte do Gozo, desde donde puede apreciarse una panorámica de Santiago, la ruta será dentro de la ciudad y disfrutar de sus edificaciones antiguas y de su ritmo urbano propio. La ansiedad por llegar a la Catedral no te permite detenerte en ese momento a valorar esta riqueza cultural eterna, por lo que te recomiendo que te quedes unos días para deleitarte en ella.

Entrar a la plaza del Obradoiro donde se encuentra la Catedral es de una enorme emoción. Los ojos temen perderse detalles y la mente retener tanto, hay demasiado para ver, todos sus edificios son emblemáticos y de delicioso arte arquitectónico: el Palacio de Rajoy, ​ el Hostal de los Reyes Católicos, el colegio de San Jerónimo o la propia Catedral de Santiago de Compostela y un poco más allá el Monasterio benedictino San Martín Pinario, digno de visitar. La oferta gastronómica y cultural es un viaje particular en sí mismo, por lo tanto no voy a extenderme en su contenido para que cada uno pueda experimentar su propia vivencia.

Este es el fin de un viaje personal.

Para todos les deseo Buen Camino!! sea cual fuere el que están viviendo.


Perlitas para el peregrino

Hablemos del clima en el otoño de España (primavera nuestra): en 14 días fueron todos soleados menos una mañana y una tarde lluviosas. Algunas madrugadas fueron con brumas y a la media mañana se disipaban las nubes regalándonos un sol pleno con temperaturas muy amables que llegaban a los 23/24 grados: un clima espectacular.

Hay que prestar atención a las señalizaciones para el peregrino: flechas amarillas. En algunos lugares las hay hechas por mano humana con piedras sueltas.

En casi todo el camino acompaña al peregrino un cerco construido con piedras apiladas con las que se mezclan tierra y musgos de miles de años.

Las llegadas a la ciudad se hacen eternas desde que entrás hasta llegar al centro o a tu albergue.

En todo el camino encontrarás mesas solitarias que tienen frutas, agua, galletitas, etc., lo que se ofrece por un donativo: nadie te dirá nada si te llevás algo sin dejar dinero, pero está bueno siempre dejar algunas monedas.

Hemos coincidido los peregrinos en lo molesto e indignante que es ver a todos, absolutamente todos los carteles y mojones del camino profanados por grafitis varios; algunos te hacen confundir las señales que indican, pero más allá de eso es vergonzoso. Hay muchos peregrinos que se quejan de haberse perdido y retomar el camino por culpa de señales falsas.

Los cruces de carretera (porque el camino sigue enfrente) son bastante peligrosos (siempre entre dos curvas), sobre todo los días de niebla.

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