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Crónicas en un Camino. Por Andrea Catanzaro./ Parte 1 de 3.

Categoría NOTICIAS | 10 Dec

CRÓNICAS DE UN CAMINO. Parte 1 de 3. Por Andrea Catanzaro,
Instructora de Marcha Nórdica Escuela Argentina.

La necesidad de hacer el Camino de Santiago (en adelante “el Camino”) llega espontáneamente, casi sin pensarlo, como si fuera él mismo el que sale a tu encuentro en el momento adecuado: surgen señales, alguien te lo refiere, una oferta aérea que te llega al mail, un amigo te invita, o inesperadamente te llegan sugerencias sobre el Camino en las redes sociales, etc.

Hay tantas opciones para hacerlo como tantas personas que lo emprenden.

Es por ello que este relato no pretende dar ni guías ni consejos sobre cómo hacerlo sino compartir una experiencia. RUTA

Una vez que empezás a elegir, ahí comienza tu camino: cuál recorrido hacer, en cuántas etapas, cuántos kilómetros caminar, desde dónde salir, cuándo ir, cuál es la época más adecuada, vivirlo solo o acompañado, con quién ir, dónde alojarte, reservar antes o durante, llevar tu equipaje o enviarlo … Son muchas las decisiones que se deben tomar al planificar, aunque también es una decisión no tomar ninguna e improvisar a medida que se camina.

Habrá días en los que querrás hacer la etapa del día rápidamente y llegar cuanto antes a destino para sacarte las zapatillas y descansar, otros días elegirás tomarte el tiempo, yendo despacio y parando varias veces durante el día.

Hacerlo como un desafío turístico, físico, espiritual o religioso… No hace falta tener una motivación definida para emprenderlo: muchas veces crees que vas por un motivo y descubrís otros estímulos. Hay mucha mística relacionada con el Camino de Santiago que mete presión para que tengas claro por qué lo hacés, sin embargo, en tus primeros kilómetros te das cuenta que el tuyo es único e irrepetible: te sorprende, te deja al descubierto, no hay disfraz que resista, expone tu naturaleza real ante vos mismo y ante los demás. 

Caminar contigo mismo es liberador por donde lo mires.

 “El camino es como la vida: Una mochila llena de ilusiones, etapas de desniveles (épocas más difíciles que otras), dolor de pies (pequeños contratiempos), un compañero de viaje. Gente que aparece, desaparece y vuelve a aparecer (compañeros, amigos, parejas, gente con la que compartir y aprender). Seguir siempre tu ritmo (no es justo acelerar tu paso o frenarte según quien te acompaña, N.d.T: como tratar de “encajar” para acompañar el paso de otro). Un camino recorrido (el pasado), un camino para recorrer (el futuro)” Dalia Aillon

 

Todo surgió una noche en el Encuentro Nacional de Marcha Nórdica que se realizó en la ciudad de Puerto Madryn, Chubut, en septiembre de 2018 a propuesta de Juan Bel.

Al poco tiempo, un deseo lanzado se fue convirtiendo en proyecto. De enero a agosto fue plan: un plan lleno de ilusiones y expectativas.

Juan, Sara, Liliana, Andrea harían el Camino Francés desde la ciudad de León (a 315 km de Santiago de Compostela) a partir del 30 de septiembre de 2019.

Nos encontramos los cuatro en León el 28 de septiembre, así tendríamos dos días para organizarnos, preparar las mochilas y conocer la ciudad de León, que es maravillosa. La oferta cultural es enorme: su catedral, los bares y restaurantes, la plaza mayor, la arquitectura, museos, su gente, su rica cultura en general. Nosotros, además tuvimos la fortuna de estar presentes en la fiesta patronal, San Froilán: desfiles, música, visitantes de todos los pueblos del distrito de León, los trajes típicos, sus tradiciones y sus comidas.

Desde que salimos el primer día, lo hicimos con los bastones de Marcha Nórdica. No siempre pudo aplicarse la técnica rigurosamente por los diferentes terrenos que frecuentábamos, sin embargo, debo hacer varias consideraciones al respecto:

  • La práctica constante nos preparó físicamente para hacer los 320 km. También nos preparó emocionalmente, puesto que sabíamos que contábamos con el entrenamiento para los momentos difíciles.
  • El buen uso de los bastones permitió que se pudiera cumplir con las metas a pesar de las molestias en rodillas.
  • La técnica precisa de la pisada en marcha nórdica fue fundamental para no sufrir lesiones en los pies (algo que padecen la mayoría de los peregrinos), para subir y bajar eficientemente las cuestas y lograr seguridad en el caminar. Para mí fue muy importante estar consciente de mis pisadas.
  • El impulso permitió lograr un elemento esencial al caminar largos trayectos ondulantes: el ritmo. El ritmo en la marcha nórdica permite regular el rendimiento de tu respiración, de tus músculos y de tu poder.
  • La amplitud en la técnica del doble cada dos, cada tres y cada cuatro pasos fue muy efectivo en las cuestas más exigentes.
  • Verán mucha gente con bastones en las manos, pero no aplican una técnica de uso y por lo tanto no aportan mucho más que una guía, sin los beneficios de resistencia y eficiencia muscular que ofrece la marcha nórdica.

Por lo tanto, te recomiendo un buen entrenamiento con marcha nórdica si querés disfrutar de cualquier camino que emprendas.

Fueron 12 días a pura magia. No te pierdas la crónica de nuestra aventura que será publicada en breve en nuestro blog.

 

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